a la mujer que soy ahora

a la mujer que soy ahora
 

Estar desnudo es ser uno mismo.

Ser un desnudo equivale a ser visto en estado de desnudez y por otros y, sin embargo, no ser reconocido por uno mismo.

 

Son pocas, por no decir contadas, las veces donde una persona realmente se llega a percibir y apreciar tal cual es en estado de desnudez sin tratar de esconder lo que por años le desagrada, mirando cada detalle, que no es lo mismo que verse al espejo al cumplir rutinas automáticas donde, inteligentemente, escoges que mirar y que no.

 
 

Tu cuerpo está ahí, funcionando por ti, siendo parte de tu entorno todos los días. Es el envoltorio de tu personalidad. Debería ser normal, por no decir común, que se mire con amor y respeto, sin juzgarlo. Sin maltratarlo. Sin volverlo objeto. Así no se estimulará usarlo como tal.

 
 

Escribo esto de manera muy personal a la niña que fui y a la mujer que soy ahora. Mi cuerpo, si bien me acompañará hasta el final de mis días, sólo será realmente mío cuando mi apreciación y percepción sobre él esté por encima de los demás. Me gusta pensar que todo con lo que nacimos es un regalo y de nosotros depende integrarlo hasta aceptarlo y mejorarlo.

 
 

Por ahora, vamos bien.

 

Nore

IG: @esnore.r